martes, 23 de julio de 2013

Restaurante Botín desde 1725

El restaurante Botín fue fundado en 1725 y es considerado como el restaurante, abierto sin interrupción, más antiguo del mundo, es por ello que su nombre figura inscrito en el libro Guiness de los records, donde también se cuenta que en él hacia 1765, trabajó como lavaplatos un joven aragonés recién llegado a la capital llamado Francisco de Goya.
Fachada del restaurante

En 1725, un cocinero francés, Jean Botín, y su esposa, de origen asturiano, abren una pequeña posada.
De esta fecha data el horno de leña de la casa, que aún hoy en día sigue asando cochinillos y corderos en el domicilio de cuchilleros, al que se trasladan en los años 40.


El antiguo horno de leña
Cuando fallece el matrimonio, se hace cargo del negocio un sobrino de la esposa de Botín. Actualmente van por la tercera generación de la familia.
El restaurante ocupa las cuatro plantas y conserva el ambiente de posada original, pese a haber sufrido obras de acondicionamiento a lo largo de los años.
La cocina
¡Ah, se me olvidaba! Hemingway también estuvo aquí.

sábado, 13 de julio de 2013

Viena Capellanes desde 1873

Comenzamos un nuevo recorrido en nuestro caminar por Madrid. En esta ocasión serán los comercios centenarios los que visitaremos en diferentes puntos de la ciudad.


El origen de Viena Capellanes se remonta a 1873, al introducir una nueva clase de pan: el Pan de Viena, que fue patentado y fabricado en exclusiva durante diez años. La primera tahona se estableció en la antigua Casa de Capellanes y de ambos elementos surgio su nombre.

 Su despegue desembocó en la creación de la cadena comercial que ha llegado hasta nuestros días, con la expansión tanto de la gama de productos (pastelería, chocolates, fiambres, salones de té, etc.), como la ampliación de los puntos de venta (hasta llegar a los veinte locales con los que cuenta en la actualidad).


Fue la primera industria Madrileña que dispuso de vehículo de reparto motorizado, en vez de los carros de caballos al uso de la época. También fue una de las primeras industrias madrileñas que contó con la destacada distinción de "Proveedores de la Casa Real".












Comercialmente fue pionera en nuevas fórmulas comerciales con sus "Contratos de cesión de marca" antecedente directo de los actuales "Contratos de franquicia"

viernes, 12 de julio de 2013

La Casa de la Villa

El Ayuntamiento madrileño careció de inmueble propio hasta finalizar el siglo XVI, celebrando sus sesiones en la antigua parroquia de San Salvador, situada en la calle Mayor esquina calle Señores de Luzón. En 1599 se compraron varias casas en la manzana 182, donde se instaló provisionalmente, éstas se derribaron a partir de 1620 para construir el actual edificio. Entonces el Concejo pidió licencia al rey Felipe IV para hacer la Casa del Ayuntamiento.



Fachada principal de la Casa de la Villa.

 
 
En 1629 se aprobó el proyecto de Juan Gómez de Mora, empezando las obras años más tarde. El proceso constructivo fue dilatado y en él intervinieron varios arquitectos. El edificio estuvo planteado con doble función: acoger los servicios municipales y la cárcel de la Villa.
Las fachadas en ladrillo, granito y pizarra presentan distintos tratamientos por su diferente función y situación urbana, siguiendo la línea de la arquitectura madrileña del siglo XVII impuesta por Gómez de Mora. La fachada a la plaza de la Villa tiene una distribución simétrica entre torres angulares rematadas con chapitel. Valora la función urbana del balcón principal que comprende tres vanos, situado entre las dos portadas. La sencillez de líneas general sólo está alterada por la concentración ornamental en estas portadas y en el segundo cuerpo de las torres. La fachada a la calle Mayor, reformada por Juan de Villanueva siguiendo el diseño de Mateo Guill, mantiene las torres angulares y varía el segundo cuerpo, introduciendo en él una loggia de orden dórico como gran mirador sobre la calle, que acentúa los juegos de luz y sombra.
 
Galería de la calle Mayor
 
  El interior alberga zonas de gran interés como la escalera principal, el patio de cristales con doble orden -inicialmente descubierto- con magníficas vidrieras de Maumejean restauradas en 1984-1985 por Joaquín Roldán Pascual,
Detalle de las vidrieras
 
autor, asimismo, de la restauración integral del Salón de Sesiones en la última fecha y de la capilla, comenzada en 1991 y realizada en varias etapas.

miércoles, 10 de julio de 2013

Esta casa-palacio fue mandada construir por Don Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del Cardenal Cisneros, en 1537. Posiblemente fue encargada al alarife de la Villa, Miguel de Hita, que utilizó el solar de su antigua casa y el resto de los solares de la manzana que había adquirido, como consta en un documento de la época.


Casa de Cisneros desde la Plaza de la Villa

Es uno de los pocos palacios renacentistas del siglo XVI conservados en Madrid, aunque con muchas modificaciones. Forma parte del conjunto de la Plaza de la Villa. Fue comprada por el Ayuntamiento a los herederos de la Condesa de Oñate en 1909, para instalar en ella parte de sus departamentos, encargando a Luis Bellido, arquitecto municipal, su restauración. Bellido reformó y acondicionó el edificio, manteniendo la distribución en torno al patio. Recuperó muchos detalles ornamentales del interior que estaban encubiertos y la escalera principal que había desaparecido. Despojó las fachadas del revoco que cubría los paramentos de mampostería combinada con cantería y algunos otros elementos. Eliminó la gran galería de madera que recorría la parte alta de la fachada a la calle del

Sacramento, para darle unidad estilística a todo el edificio, siguiendo el estilo plateresco de esa fachada, con un doble fin; por un lado, adherirse a la corriente "nacionalista" de principios del siglo XX que reivindicaba el Plateresco y, por otro, volver al estilo de la época de su construcción.
 
Desde la Plaza del Cordón

También comunicó el edificio con la Casa de la Villa mediante un pasadizo. Esta restauración fue premio del Ayuntamiento en 1915. Después de la Guerra Civil Felipe Trigo hizo otra reforma interior. Destacan la escalera con azulejos de Talavera y el Salón de los Tapices.



sábado, 15 de junio de 2013

Visita el día de San Antonio

   Nuestra primera visita al Madrid antiguo coincidió con el día de San Antonio. Allá que fuimos pertrechados de nuestras botellas de agua, el calor había llegado después de una primavera fría y lluviosa, calzado cómodo y ganas de pasarlo bien.
   El paseo fue bastante animado, aunque nos conocíamos desde hacía poco, la complicidad era mucha, bromas, alguna parada a tiendas fuera del recorrido para ver objetos curiosos de regalo, ofertas dos por uno de unas camisetas de la marca cucurrucu...¿cómo era Blanca?
   Ya iniciada la marcha nos encontramos con unas madrileñas vestidas de chulapa y como era de esperar no nos resistimos a la tentación de fotografiarnos con ellas, aunque a alguna hubo que cazarla a lazo porque se nos escapaba.
¿Qiénes eran las chulapas?
   Continuamos nuestro recorrido dirección a los restos de la muralla árabe, por entonces ya buscábamos la sombra allá donde se encontrase.
   Después de una breve explicación sobre las murallas de Madrid y la situación de sus puertas, Nerea, Blanca, Elena Miguel Ángel e Isidro posaron con la Almudena al fondo.



Mira que majos, aún no sabían la cuesta que tenían que subir.

   Nos aproximamos al viaducto, los relatos sobre los suicidas no pudieron faltar, aunque quedaron eclipsados ante el imponente escudo de la Villa situado en el espacio de lo que fue la Casa del Pastor.

El grupo con el escudo al fondo, paso previo a la subida hasta la calle de Bailen.

   En lo alto del viaducto al grupo se le añadió Jonás, que venía de su curso de portugués. Hicimos una parada en las Vistillas para recuperar el aliento, yo al menos lo necesitaba. 

   Caminamos hacia la plaza de la Paja por la calle de los mancebos, la historia de los niños degollados por matar accidentalmente al rey Enrique I de Castilla, no dejó muy buen sabor de boca, pero eso fue lo que sucedió.

   Tuvimos la gran suerte de encontrar abiertos los jardines del Palacio del Príncipe de Anglona, y allí que fuimos y nos hicimos esta foto, con Jonás ya en el grupo.

Beautiful, came in


   También pudimos ver la capilla del Obispo que estaba abierta, desde luego merece la pena entrar, pocos madrileños conocen este lugar.

   Puerta cerrada, el sitio donde "salieron chispas", la iglesia de san Miguel, con otros dos niños mártires, calle del codo y plaza de la Villa, completaron la visita al Madrid de los Austrias con el sol apuntándonos desde lo alto, de modo que para recuperar fuerza Miguel Ángel nos llevó  tomar unos botellines a la Plaza de Jacinto Benavente.


La prueba del delito

Y a continuación el culpable:


¿Cuántos cubos uno o dos?
Para terminar, sólo agradeceros por permitirme enseñaros una ciudad que me apasiona, con sus callejuelas y plazas, con su ruido a veces infernal, pero siempre con sus gentes amables dispuestas a ayudarte.



jueves, 6 de junio de 2013

La Torre de los Lujanes

El conjunto arquitectónico de la Casa y Torre de los Lujanes, en el enclave de la Plaza de la Villa de Madrid, es uno de los más antiguos de la ciudad y una de las pocas casas-palacio del siglo XV.
Casa y Torre desde la Plaza de la Villa
Si bien casa y torre se construyeron en diferentes épocas, lo cierto es que la torre puede decirse que se edificó, por encargo de Álvaro de Luján, antes de 1471 y la casa posteriormente, a finales de ese mismo siglo.
Calle de Codo
Su planta, de forma irregular, se distribuye en torno a un gran patio central y tiene triple fachada. El edificio ha sufrido múltiples reformas, una de las cuales fue para la instalación de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, llevada a cabo en 1858, un año después de haber sido creada la institución por Isabel II. Al formar parte de la Plaza de la Villa, fue restaurada por el arquitecto municipal Luis Bellido, restituyendo el aparejo original y rescatando parte de la estructura primitiva. La torre, de planta cuadrada, presenta en la actualidad dos cuerpos superpuestos. El primero tiene un basamento en mampostería y el resto es de aparejo mixto de piedra y ladrillo como el resto del edificio.
Entrada de la calle del codo
Destacan la portada principal con su ornamentación gótica y el escudo nobiliario de los Luján por triplicado y la pequeña portada de la calle del Codo, con un arco de herradura con grandes dovelas de piedra, único en la capital, que da entrada a la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, instalada en la torre.
Si bien no hay datos contrastados, la tradición oral dice que el rey Francisco I de Francia residió durante un tiempo en la torre, mientras esperaba al acondicionamiento de algunas estancias en el Real Alcázar, durante su cautiverio tras ser capturado en la Batalla de Pavía en 1525.

 

martes, 4 de junio de 2013

Convento de las Carboneras

 El convento de las Carboneras del Corpus Christi   pertenece a la orden de monjas jerónimas y se encuentra ubicado en la zona del denominado Madrid de los Austrias. Fue fundado en 1607 por Beatriz Ramírez de Mendoza, condesa de Castelar, para las RR. MM. Jerónimas del Corpus Christi, sobre una casa noble al igual que otros conventos de la Corte.


Vista desde la Plaza del Conde de Barajas
Popularmente se le llama "Convento de las carboneras" por un cuadro de la Virgen Inmaculada que fue encontrado en una carbonera y donado al convento. El conjunto fue diseñado y construido por el maestro de obras Miguel de Soria en el primer cuarto del siglo XVII. Es un buen exponente del primer barroco madrileño. Destaca la sencillez de la fachada sólo rota por la portada. Se encuentra ubicado en la Plazuela del Conde de Miranda y a escasos metros de la Plaza de la Villa, fundado a mediados del siglo XV en 1485 por don Juan de Zapata y Cárdenas. El templo fue declarado Bien de Interés Cultural en 1981.
El Torno, antes se pasaban niños y ahora rosquillas

  El convento sufrió añadidos posteriores, en su mayor parte en el siglo XIX. Fue restaurado por los arquitectos Antón Capitel y Consuelo Martorell, quienes repararon las cubiertas, las fachadas y los patios. La iglesia es de una sola nave con tres tramos y hornacinas sin crucero. Está cubierta con bóveda de cañón con lunetos y tiene la capilla mayor elevada sobre el nivel general. Es el único ejemplar de esta tipología conservado en Madrid. Alberga interesantes obras de arte.



Detalle del retablo


El Convento tiene un patio de clausura. El retablo mayor es obra del escultor barroco Antón Morales en cuya zona central se ubica un espectacular lienzo sobre la Última Cena de Vicente Carducho.